martes, diciembre 05, 2006

El amor y la locura...


Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la tierra, todos los sentimientos y las cualidades de los hombres.

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre, tan loca, les propuso: ¿Jugamos a las escondidas?.

La Intriga levantó su ceja intrigada, y la Curiosidad, sin poder aguantarse, preguntó: ¿A las escondidas?. ¿Cómo es eso?

Es un juego, explicó la Locura, yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras, ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para contar y poder continuar el juego.

El Entusiasmo bailó seguido por la Euforia, la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, y también a la Apatía, a quien nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron jugar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la encontraban.

La Soberbia opinó que era un juego muy estúpido (en el fondo le molestaba que la idea de jugar no fue de ella), y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos, tres ... comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre, se escondió tras la primera piedra que encontró en el camino.

La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir al árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada lugar que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: un lago cristalino, ideal para la Belleza; el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; un escondite en un árbol, ideal para la Timidez; la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo encontró un lugar muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo pero sólo para Él.

La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, mientras que la Realidad se escondió detrás del arco iris y la Pasión y el Deseo dentro de los volcanes.

El Olvido se me olvidó dónde se escondió, pero eso no importa. Cuando la Locura contaba 999,999, el Amor no había encontrado un lugar para esconderse, porque todos estaban ocupados, hasta que vio un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón... contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en ser encontrada fue la Pereza, a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la Teología; y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo adivinar dónde estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo que buscarlo, solito salió disparado de su escondite, que era un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, porque la encontró sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos los sentimientos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris (mentira!, si ella estaba en el fondo del Océano) y hasta el Olvido, que ya había olvidado que estaban jugando a las escondidas.
Pero el Amor no aparecía por ningún lugar.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada pequeño arroyo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, imploró, pidió perdón y prometió ser su lazarillo.


Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra, el AMOR es ciego y la LOCURA es sus ojos y siempre lo acompaña.


1 comentario:

Hugo dijo...

Hola que tal? este blog esta bien, si quieren reirse un rato pasense por www.frikitube.blogspot.com